martes, 29 de marzo de 2011

¿QUE ES LA ASTENIA PRIMAVERAL?

Se trata de un trastorno leve y pasajero que se produce cuando nuestro cuerpo no consigue adaptarse de forma adecuada a los cambios que conlleva la nueva estación. Esta mala o lenta adaptación se manifiesta en una sensación de debilidad y falta de vitalidad generalizada, que suele durar unos días o semanas, en ningún caso más de tres meses. Llevar una vida ordenada, dieta equilibrada, dormir las horas necesarias, practicar ejercicio moderado constituyen la mejor prevención para las personas más sensibles a los cambios estacionales. No es garantía de que no se produzcan, pero se llevará mejor el trastorno.


¿Como se reconoce y como se diagnostica la astenia primaveral?
Los síntomas que ponen de manifiesto un cuadro de astenia primaveral pueden ser tanto físicos como psíquicos. El individuo que sufre este trastorno siente al menos más de tres de estos síntomas:
  • cansancio,
  • debilidad generalizada,
  • decaimiento físico e intelectual,
  • somnolencia,
  • dificultad de concentración,
  • cierta apatía y dejadez,
  • sensación de aturdimiento o de presión en la cabeza,
  • pueden aparecer mareos,
  • irritabilidad,
  • falta de apetito,
  • disminución de la libido,
  • y puede aparecer un descenso del sistema inmunitario que nos haga más sensibles a los procesos alérgicos o infecciosos.
Cuando se padece este trastorno, el sueño no resulta reparador, aunque durante la noche se haya dormido las horas necesarias. Una queja habitual de quien sufre astenia primaveral es: “no tengo ganas de levantarme por las mañanas”, aun en personas muy activas habitualmente. Por lo general, se trata de síntomas reales que sólo son alimentados psicológicamente por las personas hipocondríacas y las que sufren trastornos de ansiedad y del estado de ánimo, que tienen una apreciación distorsionada de estos indicios.
Al ser un trastorno de origen cerebral y hormonal se atenúa todo el cuerpo, pero también se siente más pesada la mente. El individuo asténico siente- a la vez que cansancio- una falta de alegría o sensación de vacío. Si esta situación diera origen a una sensación de tristeza y de anhedonia -incapacidad de sentir placer- en un rango mayor, se podría entender como el comienzo de una depresión.
A pesar de que por su sintomatología se pueda tener la impresión de padecer una patología, los expertos insisten en que la astenia primaveral no se puede considerar una enfermedad ni, por tanto, un síndrome (conjunto de síntomas asociados a una enfermedad), ya que sus efectos desaparecen en cuanto el organismo se ajusta a los cambios estacionales. De ahí que su diagnóstico no siempre resulte sencillo.
También es importante diferenciar este trastorno pasajero del síndrome de astenia crónica, una afección de origen desconocido y que presenta cuadros de inmunodeficiencia mucho más severos y de larga duración, de tres a más de seis meses, y el de otros trastornos físicos o psíquicos que pueden tener también estos síntomas. Por eso es necesario consultar al médico de cabecera y si los trastornos tienen un origen psicológico ponerse en manos de un profesional de la psicología para ayudar a combatir y prevenir el trastorno.
¿Como afrontar la astenia primaveral?: Pautas para superarla
El mejor tratamiento es la prevención. Todos los expertos coinciden en señalar que la principal clave para combatir y prevenir la astenia primaveral es mantener unos hábitos de vida saludables. En este sentido, es aconsejable tomar las siguientes medidas, especialmente a priori y durante la llegada de la primavera:
  • Respetar las horas de sueño; dormir las horas que el organismo necesite, pero sin recurrir a sustancias artificiales para conciliar el sueño.
  • Mantener una alimentación sana y equilibrada, baja en ingesta de grasas y rica en fibra que nos aporte la cantidad de nutrientes necesarios para nuestro organismo. Es recomendable aumentar el consumo de frutas y verduras; aportan las sales minerales que perdemos a causa del aumento de la temperatura exterior, así como las vitaminas necesarias en nuestra dieta.
  • Practicar ejercicio físico moderado: por ejemplo, dar paseos de 45 a 60 minutos, nadar, montar en bicicleta, bailar o practicar yoga o cualquier otra actividad que relaje cuerpo y mente. Los asténicos deben evitar los deportes que requieran un esfuerzo excesivo durante la época en que se vean afectados.
  • Llevar una vida ordenada: en la medida de lo posible mantener unos horarios fijos para acostarnos y levantarnos y para las comidas.
  • Eliminar las sustancias excitantes, como el tabaco, alcohol, bebidas con cafeína o cualquier tipo de sustancia tóxica.
  • Tener una actitud proactiva y participativa: Ante la tentación constante de tumbarse en el sofá o en la cama y permanecer inactivos, no dejarse vencer y aprovechar las horas de luz natural para salir a tomar el aire y el sol, fuente de vitalidad y energía.
  • Fomentar actividades intelectuales suaves que nos motiven y estimulen.
  • Actividad laboral más relajada: A ser posible, hacer pequeños descansos de cinco minutos cada hora durante la jornada laboral para que ésta se desarrolle de una manera más relajada.
Según distintos especialistas, existen tres tipos de sustancias que se pueden administrar para tratar la astenia primaveral: los adaptógenos, como el romero, que ayudan al organismo a adecuarse a la nueva situación; y suplementos de vitaminas y minerales que sean deficitarios en el organismo, entre los que destacan los betacarotenos (extraídos de la zanahoria), que ayudan a que el organismo se prepare y el cambio climático y lumínico sea más gradual, y algunos oligoelementos, como el zinc, muy deficitario en estos momentos en nuestra alimentación.
Hay otros puntos de vista al respecto, si las analíticas son normales y no existe ningún déficit importante, antes que tomar complejos de este tipo, según especialistas en psicología, es mejor trabajar psicológicamente con los factores causantes como el estrés, y llevar una vida sana. Conviene restar importancia a los síntomas corporales y esperar con serenidad a que desaparezcan. Debemos pensar en términos de normalidad y no de enfermedad, ya que son desequilibrios corporales, como los que se pasan- por ejemplo- con la menstruación.
Aparecen situaciones de cansancio o dolor leve que conviene dejar que pasen por sí solas, de esta manera, aumentará nuestra capacidad de superación. Cuando uno acepta sus propias limitaciones o pequeñas incomodidades, también aprende a ser más feliz.
Es una receta o una recomendación psicológica o de afrontamiento que a la larga….nos ayudará más y mejor a ser más felices en nuestra vida….


INFORMACIÓN EXTRAÍDA DE :

http://mundopsicologia.portalmundos.com/las-emociones-y-los-trastornos-en-la-primavera-astenia-primaveral/

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